Tatuadora pone en alto el nombre de México tras sufrir una infidelidad

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El desamor es uno de los sentimientos más crueles y dolorosos que ha llevado a mucha banda a caer en depresión, sin embargo, existen casos como el de Glammy Gal, quien se recuperó de la traición amorosa de su esposo alemán para convertirse en una de las tatuadoras más chingonas de México.

La originaria de Guadalajara, Jalisco contó a ¡Pásala! el trago amargo que vivió con su expareja, un alemán a quién conoció la Ciudad de México y posteriormente se mudó a tierras bávaras para continuar con lo que más le apasiona en la vida: rayar a las a personas.

“A los 16 años me fui de mi hermosa Guadalajara para a ir a vivir en Tijuana, donde trabaje cerca de dos años en Ink Inc. (Un estudio de tatuajes reconocido), y con los ahorros que hice decidí abrir mi propio local aquí en la CDMX, después de juntar otra ‘feria’ me fui de mochilazo a Alemania por tres meses, pues me considero aventurera de la vida. Allá en Alemania aprendí otros artes del tatto y sobreviví vendiendo artesanías mexicanas; sin embargo, cuando retache a la capital conocí por algunas amistades a mi futuro marido, a quién le di un Tour turístico por la ciudad, fue ahí que se dio el flechazo, después nos casamos y me fui a radicar a su país dejando atrás todo mi patrimonio”, platicó Glammy, sin saber que futuro le depararía en radicar en otra nación.

“Al principio me costó mucho trabajo aprender el alemán, ya que la gente de allá no habla mucho el inglés, pero por fortuna tiempo después encontré chamba en un estudio tatuajes en el estado de Núremberg; posteriormente, en la ciudad de Neumarkt gané dos trofeos en una Expo de color, sin embargo, las cosas con mi esposo no iban tan chidas pues tras un viaje de vacaciones que hice a Cancún me enteré por facebook que él me puso el cuerno con mi modelo del concurso, viaje de nuevo a Alemania y lo encaré pero el muy desgraciado me corrió de la casa, le pedí el divorcio y me fui a rentar a otro lugar para seguir adelante con mi vida y hacer lo que me apasiona: el tatuaje”, contó la guapa jalisciense con gran sentimiento.

A pesar de la traición amorosa, Glammy no se derrumbó y continuó chambeando haciendo grabados, y a base de mucho esfuerzo regreso a la CDMX para abrir nuevamente su local llamado Krovtatto, el cual está ubicado cerca del metro Etiopía, donde hace figuras y grabados del arte rusa, algo que aprendió en sus tantos viajes por Europa y que acostumbraban hacerse las mujeres que robaban por hambre en la época de la revolución rusa y que sirvió como inspiración para crear el logo de su negocio.

“Ya llevo 10 años haciendo esto y siempre trato que la gente me identifique por el respeto, el cariño, la dedicación y sobretodo el amor que tengo por el tatuaje, pues mi forma para tratar a mis clientes es mucho más cálida comparada con otros tatuadores. Yo no me centro en hacer el grabado solamente, trató de convertirme en amiga de mis clientes, para que ellos tengan la confianza de preguntarte las dudas que tienen con el grabado que quieren hacerse o que ya se hicieron”, agregó Glammy cuando le preguntamos, ¿qué la identificaba a comparación con sus demás colegas?.

UN GRAN CORAZÓN TATUADO

Finalmente, Johanna (su nombre de pila) destacó que le gusta apoyar fundaciones que luchan contra el cáncer de mama, muestra de ello, durante todo el año tatúa a mujeres para cubrir la cicatriz de la operación del busto y lo más chido es que es totalmente gratis. 

“Trato de ayudar a la gente lo más posible que puedo y que mejor con mi trabajo, el cual me siento orgullosa de hacer día a día y lo chido que se me reconozca por el empeño que pongo”, finalizó

 

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