Poli de la SSC irrumpe de manera ilegal en redacción de casa editorial de ¡Pásala!

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¡QUEREMOS UNA EXPLICACIÓN! | Especial
¡QUEREMOS UNA EXPLICACIÓN! | Especial

La tarde del martes 22 de junio, alrededor de las 4:30 de la tarde, se vivió un suceso inusual y a todas luces fuera de la legalidad dentro de las instalaciones de esta casa editorial, donde laboraban tranquilamente reporteros y personal administrativo. Pero lo más preocupante es que este hecho lo propició precisamente un elemento de la policía capitalina. Por eso queremos dejar antecedente de esto ante nuestros lectores y, por supuesto, ante las autoridades correspondientes para que hagan las aclaraciones pertinentes. Las cosas sucedieron de esta manera.

PRIMERA VERSIÓN DEL POLICÍA QUE NUNCA SE IDENTIFICÓ

A dicha hora de la tarde, se presentó en el edificio, ubicado en Periférico Sur, un elemento de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX que no se identificó pero en cuyo uniforme se alcanzaba a leer el apellido ‘Téllez’ a bordo de una patrulla con número de placa MX-361-A1, adscrita al sector Fuente, de la alcaldía Tlalpan. La primera versión que dio a los administradores del inmueble, donde se ubican oficinas de otras empresas además de la nuestra, fue que lo habían llamado para que inspeccionara el lugar y dio el nombre de una empleada de RH, así que le permitieron la entrada. Una vez dentro, subió directamente a la recepción del piso donde laboran colaboradores de nuestros diferentes medios con la cámara de un teléfono asomando en la bolsa izquierda de su camisa. Ahí, compañeros del área jurídica de Notmusa salieron a su encuentro pero, al solicitarle una identificación y la orden oficial debidamente cumplimentada y por escrito, titubeó y mostró un mensaje de WhatsApp, al tiempo que argumentaba que sólo cumplía “órdenes de hacer una inspección ocular para investigar si en el lugar había animales peligrosos o exóticos o algún tipo de sustancias peligrosas” por indicaciones de una presunta ‘Lic. Rebeca’. Sin embargo, al no llevar orden oficial y por escrito, como manda la ley, se le pidió que se retirara, lo que hizo rápidamente.

AL CAER EN CONTRADICCIONES, CAMBIÓ SU VERSIÓN

Los representantes legales de la empresa lo acompañaron a la salida y, una vez afuera de las instalaciones, el agente se apartó de ellos y sin disimulo comenzó a tomar fotografías de la fachada del edificio. De nuevo lo abordaron y cuestionaron por qué lo hacía. Entonces comentó: “No, no. Yo sólo sigo órdenes. Por eso cuando estuve arriba les pregunté si había algo de lo que denunciaron (los supuestos ‘animales exóticos o sustancias peligrosas’). Ustedes ya me dijeron que no hay nada y por eso me retiré. No tomé ninguna foto ni nada”. Al preguntarle por qué al principio dijo que lo había llamado una empleada de Notmusa, de la que incluso dio el nombre, respondió: “No, yo nunca mencioné ningún nombre. Yo pedí a la administración entrar y ellos me permitieron el acceso. Lo único que hicimos fue atender una petición y a mí no me dieron más datos”. Los abogados de la empresa le cuestionaron por qué las autoridades de la alcaldía nunca hicieron nada acerca de la enorme cantidad de automóviles que se estacionan en forma ilegal en doble fila sobre la lateral del Periférico, los cuales obstruyen la entrada del edificio y ponen a muchos en riesgo, hechos que ellos mismos denunciaron hace tiempo, a lo que el agente policiaco comentó cambiando completamente su versión inicial: “A lo mejor, uno nunca sabe, pero a lo mejor esta inspección tenga que ver con eso o con el personal de tránsito que todos los días pasan por aquí”.

UN HECHO ASÍ VIOLA NUESTROS DERECHOS

Por supuesto que en esta empresa siempre hemos estado y estaremos dispuestos a coadyuvar con cualquier investigación o petición de las autoridades respondiendo todas las interrogantes sobre hechos de su interés en defensa de la legalidad, siempre y cuando estas sean formuladas con transparencia y en las formas y vías adecuadas. Precisamente porque nos apegamos a la legalidad, denunciamos el hecho y exigimos sean respetadas nuestras garantías básicas constitucionales, tal como lo marca el artículo 16 de nuestra Carta Magna, donde aclara que “nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”. Al actuar de la manera en que lo hizo, el oficial y su superior que le haya dado la instrucción incurrieron en un probable abuso de autoridad al violentar nuestros derechos como habitantes de una sociedad. Y es que, ante el clima de inseguridad en que lamentablemente vivimos, sucesos sospechosos como estos nos roban la tranquilidad a todos, y sólo pedimos que la autoridad investigue qué pasó y garantice nuestro derecho como individuos y medio de comunicación.

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