Maximino Vértiz se aferra a la tradición y le apasiona

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Es un rifadote con experiencia | Enrique Ordóñez
Es un rifadote con experiencia | Enrique Ordóñez

A sus 74 años, don Maximino Vértiz continúa trabajando como restaurador en la plaza Alonso García, en el Centro de la Ciudad de México, donde se pone todos los años desde el 2 de enero hasta al 2 de febrero en el famoso ‘Corredor del Niño Dios’.

“Me han buscado hasta del Ejército para que les repare sus imágenes”, dice don Maximino, pues asegura que generales han ido hasta su puesto y pagado lo que sea necesario para reparar sus figuras religiosas, a las que tanta fe les tienen.

Sin embargo, este año cree que va a estar difícil la venta y reparación de Niños Dios, pues en sus mejores tiempos llegaron a reparar más de mil por temporada y ahora esperan un máximo de 200. Don Maximino y su esposa no pierden la fe, pues ellos también son felices volviendo a ver a viejos amigos y clientes que año con año llegan con él.

Se los llevan destrozados

A lo largo de más de tres décadas que lleva en el oficio, este artesano ha visto todo tipo de casos entre sus clientes, que son muy creyentes y son fleles a sus imágenes religiosas; también hay quienes les guardan mucho cariño porque son heredadas de generación en generación, y en ocasiones se trata del Niño que era de la abuela o de la mamá que ya no está, y por eso buscan arreglarlos desesperadamente.

“Con más de 35 años en este negocio, he visto de todo: desde gente que los trae sólo por reparación de deditos y repintado hasta gente que me trae al Niño en cachitos, ya que el perro se los rompió”.

Además, en la plaza también hay varios negocios donde los visten con la ropa que cada quien elija para la bendición de las imágenes, que se realiza el 2 de febrero en las iglesias.

CO

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