Abues ‘cerillitos’ se aferran a su chamba

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 | Dana Estrada. Enrique Ordóñez
| Dana Estrada. Enrique Ordóñez

A pesar del alza de los contagios por la variante de covid-19 ómicron, la vida debe continuar, pero con precaución. Al menos es lo que opinan adultos mayores que trabajan como empacadores voluntarios en supermercados de la CDMX. Y es que los cerillitos se sienten seguros y protegidos porque hace unas semanas lograron recibir su vacuna de refuerzo contra el coronavirus.

‘Surfean’ la 4a ola

Aunque los registros diarios de contagios de covid-19 ascienden a poco más de 8 mil nuevos casos en la capital mexicana, abuelitos hacen todo lo posible por mantenerse sanos y así conservar su empleo, que recuperaron luego de poco más de un año, donde no pudieron ganarse unos pesos. Los adultos mayores no se sienten tan vulnerables como al inicio, ya que cuentan, en su mayoría, con hasta tres vacunas contra este virus.

Se sienten útiles

“Para nosotros fue muy difícil dejar de trabajar un año, estar en casa sin hacer nada y sin un ingreso económico extra. “Ahora, que ya llevamos más de seis meses trabajando, nuestra salud y ánimo han mejorado porque volvimos a sentirnos útiles, a tener una actividad y ganas de seguir adelante”, comentó Florentina Gil, de 72 años de edad, empacadora de una tienda Soriana. Y es que, para asegurar su salud, sobre todo al tratarse de población vulnerable debido a su edad y posibles enfermedades crónicas, los supermercados les han pedido que a diario porten doble cubrebocas, careta y guantes, además de que es un requisito estar vacunados.

En junio de 2021, era complicado cumplir estos requisitos porque nadie estaba acostumbrado a salir de casa con tantos cuidados, y mucho menos hacer actividad física con estos objetos, ya que resultan sofocantes. Sin embargo, a poco más de medio año de esta nueva normalidad para los empacadores, ya es algo muy natural que les ha ayudado a conservar la salud frente a la pandemia. “Al inicio era algo muy incómodo y extraño. Ahorita ya estamos muy acostumbrados a trabajar así. De algún modo nos sentimos hasta más seguros porque sólo así podemos llevar a cabo nuestro trabajo, sobre todo a tener contacto con tanta gente”, comentaron algunos empacadores.

Les hace los mandados

Ante estos cuidados, se descarta un nuevo descanso o confinamiento de momento. Y justo es lo que más desean: que esta ola pase sin muertes y sin un número preocupante de hospitalizados. Jesús Pérez, de 72 años de edad, lleva 5 años como empacador. Él se siente seguro porque en los últimos días de diciembre pasado recibió la tercera dosis contra el covid-19. Además, cree que sus defensas están fuertes, ya que, desafortunadamente, en febrero de 2021 contrajo el virus; sin embargo, los síntomas fueron moderados y no tuvo necesidad de usar un tanque de oxígeno.

“No tengo miedo. Me da más miedo quedarme sin algo que hacer y comenzar a sentirme inútil. “Además, nos estamos cuidando mucho. Aquí sólo trabajamos cuatro horas al día y estamos bien cubiertos. Las vacunas sí están funcionando porque se ve que el virus ya no está matando”, comentó don Jesús.

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